Musique escrita

17.8.17

Agosto

Agosto tiene un sabor raro. Comienzo a extrañarte, no sé si a necesitarte. "Debo ser fuerte" me dije, pero de eso no se trata soltar.
Soy capaz de abrazar cada uno de tus miedos pero nos los puedo hacer míos. Son tus fantasmas, tus luchas, tus perdones. Abraza tu pasado y perdónalo, perdónate. 
Aún te pienso, aún te sueño, más que antes, más que siempre, como si mi mente supiera que tarde o temprano ya no habrá nada más que recordar.

Qué bello fue amarte.

5.3.17

Nuestro amanecer.

Justo en el momento en que percibo que te estás yendo, me retienes con la mirada que me enamoró, la risa contagiosa, el beso eterno. Ya sé que hacer con todo este amor. Dártelo.
Y qué bien se siente...

7.2.16

Perder a alguien v/s soltar

Hoy he aprendido que el amor es una suma de factores, que por sí mismo no basta. Que se acaba si no lo haces crecer.
Hoy he aprendido a soltarte y desearte lo mejor cada vez que pienso en ti. Porque aún lo hago y sé que tú también.
No más dolor, hoy solo quiero que seas feliz, pero lejos de acá.

24.11.13

La promesa.

Me pediste tantas veces que no te olvidara...que si éste hubiera sido el final, te juro que no te lo prometo. Pero lo siento, soy una mujer de palabra.
Ya me canso de llorar y no amanece.

2.3.13

Domingos

Me gustaría vivir contigo para que nos acompañáramos en las noches largas de estudio/trabajo, nos tomáramos un café y me dieras un beso en la frente, me miraras y sonrieras. Que tuvieras ganas de irte a dormir y yo te mantuviera con un chiste, una historia o un abrazo. Siempre te extraño los domingos.

18.2.13

Ojalá podamos tener el coraje de estar solos y la valentía de arriesgarnos a estar juntos, porque de nada sirve un diente fuera de la boca, ni un dedo fuera de la mano.


18.8.12

Gracias por el fuego.

Porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.

10.6.12

Por la mañana

Amanecía, y yo a tu lado. Entre mis piernas, las tuyas, y entre las tuyas, las sábanas. Aún un poco tontos, aún un poco ebrios como para hablar. Te desperté con un beso en los párpados. Abriste los ojos luego, esbozaste una sonrisa tímida, quitaste tus brazos de mi tibia y ancha cintura, y me acariciaste desde los hombros hasta el vientre y más abajo. Lento, como el vino que juega en tu boca antes de tragarse. Te sentaste desnudo de espaldas hacia mi y te quedaste ahí unos minutos. Uno, quizás dos, yo sólo contemplaba tu espalda imaginando cómo poder empezar a besarte nuevamente. Me acerqué y el sabor era el mismo, subí por tus deseos mientras una duda blanca me sujetaba las piernas. Rocé con mis fríos pensamientos tu pecho, tú tomaste los míos, te introdujiste en ellos y los mordiste.Te paraste luego y caminaste hacia la ducha. Me dirigí a la cocina, preparé el desayuno y te esperé descalza junto al sillón. No me gusta desayunar en la mesa. Es tan grande para mí...
Me acerqué al balcón para mirar a los vecinos. Yo y mi manía por observarlo todo. Incluso podría decir cuántos lunares tienes en tu cara y espalda. Esta vez opté por cerrar los ojos e imaginar todo lo que pasaba en el parque. Las risas, el viento, un llanto, autos, ladridos. No era tan difícil imaginar algo, pero yo no quería cualquier historia.


7.4.12

Última vez.


No sé si más o menos, pero te esperé, como siempre. Sin embargo, algo en mí sabía que no se concluiría nada. Como siempre.
Llegaste y como si nada me dijiste que no podías, que tenías otras cosas que hacer, como siempre. Como siempre al final de tus prioridades, como siempre ocupando los espacios que da lo mismo ocupar.
No sabes cuánto te esperé, no sabes cuánto necesité tus abrazos, tu aroma, incluso tu extraña pero suficiente forma de decirme que me quieres.
Siempre funcionamos a base de señales y esta fue la que me diste. Hasta siempre, te dejo partir. Yo, por mi parte, abriré caminos... Trataré de quedarme con los buenos momentos, con las miradas de complicidad, con las despedidas eternas, con los abrazos fuertes, con tu aroma en mi mentón, con las veces que tú primero me dijiste "te amo".
Y no me da miedo decir que te amé más que nadie, pues asumir que te perdí fue navegar en medio de la peor de las tormentas y sobrevivir.


Adiós.