Musique escrita

4.1.11


Siempre me ha sido difícil poner títulos.
A veces me cuesta empezar las historias, las buenas, las largas e intensas. No así mantenerlas.
Sin embargo, muchas han quedado inconclusas, incluso aquellas que pretendían ser las mejores. Las historias. Parece ser que falta algo más. En el climax todo parece maravilloso, los personajes están en una estabilidad desbordante. digo desbordante porque no me gusta la estabilidad como algo quieto, sino más bien como algo impredecible pero predecible.
Me explico; me gusta cuando las cosas son espontáneas y sabes que lo serán porque conoces al otro.Me asustan las cosas quietas, me dan terror. Mi equilibrio muchas veces se basa en un desequilibrio. Y bueno, por lo mismo me gustan así las que escribo.
Sin más parlamentos de los necesarios. Hay cosas que no se explican y "quien no entiende una mirada, menos entenderá una larga explicación". Y con imágenes, muchas imágenes que hacen recordar con alegría los momentos vividos.
Hoy tengo historias de todo tipo. Intento retomar algunas que supongo que siguen, pero la tinta del lápiz me escribe en-tre-cor-ta-do, dificultando a que ésta avance.
¿Qué puedo hacer entonces? ¿Dar vuelta la página y comenzarla otra vez? ¿la misma?
¿Escribir otra con los mismo personajes?
o simplemente guardarla como algo que pudo haber sido bueno pero que no fué?
Ojalá todo fuera tan simple como cambiar el lápiz o la tinta, pero cuando ya no tienes que más escribir por más que quieras, las historias no terminan.
Espontáneas, deben ser espontáneas, y ojalá que cuando otro la lea, le den ganas de escribir una similar o mejor.
Esas son mis preferidas y de esas quiero escribir.


Ya sé lo que me pasa, pero nicagando lo escribo aquí.

25.12.10

25 de Diciembre dice el calendario.

Son cerca de las 4 de la mañana del día 25 de Diciembre y recién vengo a pescar el blog. La croquera que tengo junto a mi en el escritorio, guarda todos los escritos de este año. Siempre he pensado que hay escritos solo para uno, y este fue el caso.
Fue un año difícil, perdón, aún lo es. Desequilibrios emocionales me jugaron en contra e incluso llegaron a enfermarme, pero vamos por lo bueno que queda hoy.
Y tenía pensado tanto que escribir mientras mi papá leía la carta familiar que siempre nos lee en la cena Navideña, pero simplemente hay emociones que son indescriptibles para la capacidad humana.
Me quedo con sentir, con haber tenido una maravillosa cena, con tener a los mejores padres del mundo que darían la vida por mi, por mirar a la gente que amo a los ojos y ver la esencia de la vida. Me quedo con las conversaciones con una copa de vino y las risas de mi sobrina que me da fuerzas cuando el mundo me queda más grande de lo que es.

Me quedo con lo que tengo seguro y lo cuido.
Me quedo con lo que es de a dos.

Feliz Navidad.


4.12.10


Creo que el amor es parte de justamente eso. Desequilibrio.

10.11.10


O cambio mis prioridades, o me voy a la mierda.

22.10.10


Procura acercarte un poco más y dejar tu olor en mi ropa. Procura respirarme al oído con los ojos tapados y dejar caer tu mano sobre mi mentón.
No olvides nada, no dejes nada para después.

2.10.10



Dime, por lo menos, que aún hay tiempo...


27.8.10

Lo real


Despertarse. Pensarte.

Levantase de la cama, ir al baño, ducharse y vestirse. Pensarte. Secarse el pelo, mirarse al espejo un par de veces. Ir a la cocina y mierda, pensarte y pensarte de nuevo. Tomarme un café y prepararme una tostada con mermelada.
Mirar por la ventana del departamento. No creer en el tiempo dado en la televisión. Mirar la hora.Ir atrasada unos minutos y claro, pensarte.Tomar el celular y sacar las llaves.
Ir al baño, mirarse un par de veces más en el espejo. Coger la chaqueta y el mp4. Caminar hacia el paradero, tomar la micro, llegar al metro y adivina qué ...


26.8.10

Me encanta que me hagas el amor con la mirada.



19.8.10

Lo mismo

De chaqueta negra y pantalones azules caminaba. Las manos le sudaban, siempre. La misma música, y en el mismo orden, saltándose las nuevas y prefiriendo escuchar las mismas. Las clásicas decía él. Las nuestras, afirmaba ella. Esperaba en la misma estación siempre...la de los mejores reencuentros y besos. Al bajar las escaleras dejaba caer una moneda en algún vaso del mismo vagabundo de siempre. Y al mismo saxofonista, todos los días le sonreía. Veía diferentes caras en la boletería, pero encontraba la precisa siempre cerca de las 7 de la tarde. Cuando el viento corre de manera suave y sol aún regala algo de calor. Y antes de un hola, siempre iba primero un te amo con los ojos.Siempre.