Musique escrita

8.4.11

El lunes discutí con mi papá. Me dijo que era super irresponsable porque fui a fotocopiar unos papeles a las 10 de la noche para un trámite que debía hacer para el otro día. Nos conocemos y lo conozco. Siempre me dice "te lo dije" , como si él nunca pudiera hacer nada antes.
Le contesté de mala manera. Era lunes, estaba muerta de sueño y lo único que esperaba era que me preguntaran cómo estaba. Si no hablo, nadie me pregunta.
La discusión subió de tono como solo un par de veces ha ocurrido y me quedó más que claro que después de terminar de estudiar me tenía que ir al tiro.
Sé que lo dice de atarantado y precipitado. Él es así para decir las cosas cuando está enojado. Yo solo lo mire, moví la cabeza haciendo un "no" con ésta y salí. Volví muy tarde. Había silencio en mi casa.
Hoy es viernes y mi papá por fin me saludó. Ya saben de dónde es mi orgullo si así me creen.
Por lo tanto me senté con ellos en la mesa. Les conté un poco de mi semana y de las cosas que estoy haciendo.
Mi papá se reía pero jamás me miró.
Si supiera lo mucho que necesito de sus abrazos...

3.3.11

Nuestra espiral de sentidos...

Andábamos sin buscarnos; a lo mejor necesariamente para perdernos. Ojalá no. Ansiábamos encontrarnos y estrellarnos contra el cielo del otro, escalar la montaña infranqueable y mirar al otro lado. Salvarnos juntos en cierta manera, porque si no nos salvamos de qué sirve la vida. Mirar al otro lado es ver más allá , girar las perspectivas, los enfoques, hacer malabarismos con los planos de la realidad sin salirse de ella, como el que se sale de una curva cerrada. Bien sabemos que lo intentamos. Y cómo lo intentamos. De todos los sueños, el sueño. Andábamos despistados y torpes en el paso, incluso puede que ingenuos y asustados. Pero qué bien andábamos por los parques y las plazas, por las ciudades llenas de luz, como dos en uno siendo dos y aún así , siendo uno en dos mitades imperfectas pero plenas. Andábamos con ganas de comernos, a la vida y a los miedos y puede que la vida nos comiera y los miedos nos dolieran tanto que nos perdimos. A lo mejor por un tiempo. Sólo por un tiempo. Andábamos sin buscarnos y lo mejor de todo fue que nos encontramos.


Julio Cortázar.

15.2.11



Prométeme siempre prometerme.

7.2.11

Bajó del metro y las manos le sudaban. Se ruboriza de tan solo imaginárselo. Menuda tonta.Cruza el parque y se detiene. Y es obvio, saca su cámara, dispara un par de veces, le sonríe al sol, la guarda y sigue caminando. Es verano, pero hay viento. Así le gusta a ella. Viste ligera y cómoda y usa los aritos que le regaló mamá para su cumpleaños. Está feliz, está en calma. Solo piensa en una cosa; "que el reloj pase lo más lento posible esta vez". Lo verá y con eso le basta. Y si le sonríe, mucho mejor.

31.1.11


Llegué hace un día a Santiago y no me arrepiento de haberme ido.

13.1.11

Han sido días muy lindos.

Mientras suena Alfabeto de Gepe y ordeno mi pieza, pensaba en todas las cosas de este año. De las buenas y de las malas.
De los momentos vividos y olvidados y de los que atesoro hasta hoy. De las pocas sonrisas, pero verdaderas y de las interminables noches de pena.
Ahora estoy bien, no tengo mucho más que decir.
Mi corazón está tranquilo, rojo y con ganas de latir mucho y muy fuerte.

6.1.11

Capitulo siete.

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.


4.1.11


Siempre me ha sido difícil poner títulos.
A veces me cuesta empezar las historias, las buenas, las largas e intensas. No así mantenerlas.
Sin embargo, muchas han quedado inconclusas, incluso aquellas que pretendían ser las mejores. Las historias. Parece ser que falta algo más. En el climax todo parece maravilloso, los personajes están en una estabilidad desbordante. digo desbordante porque no me gusta la estabilidad como algo quieto, sino más bien como algo impredecible pero predecible.
Me explico; me gusta cuando las cosas son espontáneas y sabes que lo serán porque conoces al otro.Me asustan las cosas quietas, me dan terror. Mi equilibrio muchas veces se basa en un desequilibrio. Y bueno, por lo mismo me gustan así las que escribo.
Sin más parlamentos de los necesarios. Hay cosas que no se explican y "quien no entiende una mirada, menos entenderá una larga explicación". Y con imágenes, muchas imágenes que hacen recordar con alegría los momentos vividos.
Hoy tengo historias de todo tipo. Intento retomar algunas que supongo que siguen, pero la tinta del lápiz me escribe en-tre-cor-ta-do, dificultando a que ésta avance.
¿Qué puedo hacer entonces? ¿Dar vuelta la página y comenzarla otra vez? ¿la misma?
¿Escribir otra con los mismo personajes?
o simplemente guardarla como algo que pudo haber sido bueno pero que no fué?
Ojalá todo fuera tan simple como cambiar el lápiz o la tinta, pero cuando ya no tienes que más escribir por más que quieras, las historias no terminan.
Espontáneas, deben ser espontáneas, y ojalá que cuando otro la lea, le den ganas de escribir una similar o mejor.
Esas son mis preferidas y de esas quiero escribir.


Ya sé lo que me pasa, pero nicagando lo escribo aquí.

25.12.10

25 de Diciembre dice el calendario.

Son cerca de las 4 de la mañana del día 25 de Diciembre y recién vengo a pescar el blog. La croquera que tengo junto a mi en el escritorio, guarda todos los escritos de este año. Siempre he pensado que hay escritos solo para uno, y este fue el caso.
Fue un año difícil, perdón, aún lo es. Desequilibrios emocionales me jugaron en contra e incluso llegaron a enfermarme, pero vamos por lo bueno que queda hoy.
Y tenía pensado tanto que escribir mientras mi papá leía la carta familiar que siempre nos lee en la cena Navideña, pero simplemente hay emociones que son indescriptibles para la capacidad humana.
Me quedo con sentir, con haber tenido una maravillosa cena, con tener a los mejores padres del mundo que darían la vida por mi, por mirar a la gente que amo a los ojos y ver la esencia de la vida. Me quedo con las conversaciones con una copa de vino y las risas de mi sobrina que me da fuerzas cuando el mundo me queda más grande de lo que es.

Me quedo con lo que tengo seguro y lo cuido.
Me quedo con lo que es de a dos.

Feliz Navidad.